Este intento de violación de la conciencia del médico por parte del juez va contra el juramento hipocrático, realizado por los médicos desde el siglo Vº a. de C.: “tampoco daré ningún abortivo a ninguna mujer”, contradice los artículos 18 y 19 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, que dicen: “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión” (art. 18) y “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones” (art. 19) y nuestra Constitución “la ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia” (art. 20, 1 d), lo que significa proteger este derecho y no terminar con él. Cualquier persona, que no sea analfabeto profundo o sectario de la misma categoría sabe que la profesión médica está para sanar y no para asesinar a sus pacientes y desde luego quien ordena hacer un crimen es él mismo criminal.
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