Estudio científico: Cobre y salud articular: ¿qué revela realmente la ciencia?

En esta entrada compartimos una revisión científica publicada en 2023, que estudia el papel del cobre junto con sustancias como la carnosina y el zinc en procesos relacionados con la inflamación, el hueso y el cartílago. Ver estudio científico completo


A continuación presentamos un resumen de los aspectos más importantes de dicho estudio relacionados con la salud.

Históricamente, los primeros estudios que inspiraron la investigación sobre el papel de los oligoelementos, como el cobre, en las articulaciones reumatoides y la inflamación se remontan a 1939. En ese año, Werner Hangarter observó que los trabajadores de las minas de cobre de Finlandia parecían presentar menos artritis, pese a que las enfermedades reumáticas eran frecuentes en ese país.

Esta observación fue de carácter epidemiológico y no demostró por sí sola una relación de causa y efecto. Sin embargo, impulsó posteriores investigaciones sobre los posibles efectos biológicos del cobre en la inflamación, el cartílago y la salud de las articulaciones.

El artículo científico Carnosine, Zinc and Copper: A Menage a Trois in Bone and Cartilage Protection, publicado en 2023, es una revisión de estudios previos. Examina la relación entre el cobre, el zinc y la carnosina en enfermedades y procesos como la artritis reumatoide, la osteoartritis, la osteoporosis y la reparación de los tejidos.

Cobre, inflamación y artritis

El cobre es un oligoelemento esencial para el organismo. Participa en la formación del colágeno, el mantenimiento del tejido conjuntivo, la producción de energía celular, la defensa antioxidante, el metabolismo del hierro y el funcionamiento del sistema inmunitario.

En los huesos y las articulaciones, el cobre interviene en procesos relacionados con los osteoblastos, los osteoclastos y los condrocitos. Estas células participan en la formación del hueso, su remodelación y la conservación del cartílago.

Diversos estudios experimentales citados por los autores indican que determinados compuestos de cobre pueden:

  • Disminuir la actividad de la interleucina 1, una sustancia inflamatoria relacionada con la destrucción del cartílago.
  • Reducir la pérdida de proteoglicanos, componentes que proporcionan resistencia y elasticidad al cartílago.
  • Favorecer la producción y organización de la matriz extracelular.
  • Estimular la formación de vasos sanguíneos y apoyar determinados procesos de reparación ósea.
  • Presentar actividad antibacteriana cuando se incorporan en ciertos biomateriales médicos.

Zinc y salud ósea

El zinc también es indispensable para la formación, conservación y regeneración del hueso y del cartílago. Participa en la multiplicación y diferenciación de los osteoblastos y los condrocitos, y puede ayudar a regular la actividad de los osteoclastos, responsables de la resorción ósea.

El equilibrio entre el zinc y el cobre es fundamental. El consumo prolongado de cantidades elevadas de zinc puede reducir la absorción del cobre y provocar una deficiencia de este último.

Carnosina: acción antioxidante y protectora

La carnosina es una molécula formada por los aminoácidos beta-alanina e histidina. Se encuentra naturalmente en los músculos, el cerebro y otros tejidos del organismo.

Los estudios revisados le atribuyen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, así como una posible capacidad para:

  • Proteger los condrocitos frente al estrés oxidativo.
  • Reducir determinados procesos relacionados con la degradación del cartílago.
  • Estimular la proliferación y diferenciación de los osteoblastos.
  • Regular la actividad de los osteoclastos.
  • Activar mecanismos antioxidantes celulares, como la vía Nrf2/HO-1.

Nota: Esta publicación tiene finalidad informativa y educativa. No sustituye el diagnóstico, tratamiento o asesoramiento de un profesional sanitario.