Las acusaciones surgieron a raíz de una operación encubierta de un diario británico, el Daily Telegraph.
El diario envió a cuatro mujeres embarazadas de diferentes orígenes étnicos a varias clínicas donde pidieron que se les realizara un aborto porque no estaban satisfechas con el género del feto.
En tres casos los doctores accedieron a realizar la operación.
El ministro de Salud expresó su preocupación y señaló que la selección de sexo es ilegal y moralmente erronea.
Una ley británica establece que los médicos podrán interrumpir un embarazo de hasta 24 semanas si la salud física o mental de la madre está en peligro, pero nunca para escoger el sexo del bebé. Mas...