Sus vídeos han abierto informativos estatales y nacionales, son herramienta de estudio en las diferentes investigaciones judiciales iniciadas tras su emisión y han llevado a cuatro estados -Indiana, Kansas, Nueva Jersey y Carolina del Norte- a retirar los fondos públicos que -hasta la aparición de las cintas- se hacían llegar a la organización sin ánimo de lucro Planned Parenthood, mayor proveedora de abortos en Estados Unidos, con más de treinta operaciones al día, tres días por semana en cada una de las clínicas, según datos de una de las trabajadoras grabadas.
El cartel con la cara de Lila Rose y una advertencia sobre sus actividades con cámara oculta que adorna las recepciones de todos los centros de Planned Parenthood no impide la grabación de nuevos vídeos. Tinte para el pelo, gafas, estilos de vestir muy distintos... y nadie podría reconocerla. Acompañada por una amiga caracterizada también como una joven adolescente, Lila comenzó a grabar estos vídeos con tan solo 18 años. Así llegó, en 2008, hasta el Bloomington Health Center de Planned Parenthood en Indiana. Haciéndose pasar por una niña de 13 años llamada Brianna, Rose explica a la enfermera que la recibe que se ha quedado embarazada. Mas...