Se trata del primer colegio que opta por esta vía, si bien son ya varios los que han recibido quejas de sus colegiados –Cádiz, Sevilla, Málaga y Granada– por la indefensión que la elaboración cuasi secreta del nuevo código les ha generado. El motivo de sus protestas es que no han recibido información relativa al cambio deontológico y no han sido consultados para su aprobación. Aunque la OMC alega que esa información debía ser proporcionada por cada colegio, el hecho de que los borradores previos contasen con una cláusula de confidencialidad impuesta por la OMC impidió a los médicos poder opinar sobre el nuevo código.
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