'Debemos matar al padre y a la madre. Aún no hemos podido matar a la madre… Hemos tenido mucho más éxito en matar al padre. En muchas de nuestras grandes ciudades, es raro encontrar a un niño que viva con su padre' se puede leer en el libro de Esolen, en el capítulo titulado 'Reparta aspersiones sobre lo heroico y lo patriótico'.
Pfundstein denunció que 'al buscar absolver a la mujer de las consecuencias de sus actos, absolvemos al hombre de las consecuencias de sus acciones y sus responsabilidades para con la mujer; absolvemos a la familia de su responsabilidad para con la mujer y el hombre; absolvemos a la comunidad de su responsabilidad para con la familia'.
De esa forma 'matamos al padre y la madre matando al bebé, y nos encontramos en un mundo en el que, en nuestras principales ciudades, la mayoría de niños nacen de madres que no se benefician de la ayuda y la protección de los padres'.
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