De acuerdo con un estudio realizado por la doctora pro-abortista, Janet Daling, se descubrió que en los casos de mujeres que tenían antecedentes familiares de cáncer, la mujer que abortaba después de los treinta años aumentaba el riesgo de contraer la enfermedad en un 270%. Sorprendentemente, en los casos de las mujeres con antecedentes familiares de cáncer y que abortaron a su primer hijo antes de los 18 años el riesgo relativo resultó infinito. El doce por ciento de este último grupo de mujeres desarrollaron cáncer de mama antes de cumplir los cuarenta y cinco años de edad.
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