Como era previsible, la aplicación por los jueces de la ley del aborto refleja las insuficiencias y ambigüedades de una norma impulsada por los sectores radicales de la izquierda con la complicidad de Rodríguez Zapatero. Un juez de Málaga estima ahora que los médicos de familia no pueden invocar la objeción de conciencia en su función de informar a las mujeres, porque no están «directamente» implicados en el aborto. Los argumentos son muy discutibles y la resolución debería ser revisada en vía de recurso. Por desgracia, esta ley injusta —pendiente todavía de la sentencia del TC— plantea ya situaciones irreversibles.
Haz click sobre el título