La gran contradicción: la ciencia se esfuerza por salvar el máximo de fetos con problemas y la ley del aborto los elimina

¿Cómo se pueden invertir grandes cantidades de dinero en investigación y avances tecnológicos que buscan salvar el máximo de vidas humanas en la etapa fetal entre las 12 y las 20 semanas y, al mismo tiempo, aprobar una ley que permite abortar libremente hasta las 14 semanas? Alguno de los dos planteamiento no acaba de encajar.

Cabe recordar que la nueva ley del aborto da vía libre a la opción de abortar en las primeras 14 semanas. Al mismo tiempo, facilita relativamente el hacerlo hasta las 22 semanas, cuando exista grave riesgo para la vida o la salud de las embarazadas o riesgo de graves anomalías en el feto. Incluso más allá de las 22 semanas se puede abortar cuando se detecten anomalías fetales incompatibles con la vida o cuando se detecte en el feto “una enfermedad extremadamente grave e incurable” y así lo “confirme un comité clínico”.
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