El aborto debe ser despenalizado. Hoy, en Brasil, constituye un absurdo que el aborto aún no haya sido despenalizado', dictaminó Dilma Rousseff en 2007 y ahora no sabe cómo hacer para desdecirse en momentos en que esa frase amenaza su otrora seguro triunfo electoral en el país con mayor cantidad de católicos y con un creciente número de evangelistas.
Una diferencia entre ambos países es la relación con la Iglesia, que ha sido el principal escollo para el avance de esa práctica en el mundo. Mientras en Brasil el Partido de los Trabajadores (PT) busca reconciliarse con la institución, en la Argentina la carta del aborto legal puede ser usada por el kirchnerismo precisamente para polarizar con la curia.
En Brasil, la difusión del video de Rousseff, ex jefa de la Casa Civil (gabinete) de Lula da Silva en internet le terminó costando 7 puntos porcentuales en la primera vuelta, según un estudio de Ibope. Y amenaza su consagración en el balotaje del 31 de octubre. Es el país con más cátolicos del mundo (unos 125 millones de fieles), donde además crecen las iglesias pentecostales y los evangélicos llegarían a los 40 millones.