LA LEY Y LOS TATUAJES. El Comercio

El 5 de julio, fecha de la entrada en vigor de la ley, pasará a la posteridad como un día negro en la historia de los derechos humanos», dice Munilla, quien afirma que la cultura de la vida está en la educación que reciban nuestros jóvenes. Pero la nueva ley pasa al sistema educativo y priva a los padres del derecho de la educación de sus hijos, al imponer la ideología abortista y «de género» en la escuela.

Asociaciones de médicos y asociaciones de discapacitados presentaron un recurso de amparo ante el Alto Tribunal porque la nueva legislación establece una diferencia jurídicamente insostenible sobre lo que es un feto sano y otro enfermo, a cuya vida se puede poner fin en el seno materno.

Comparándolo con otros hechos hay quien destaca que una chica de 16 años no puede hacerse un tatuaje sin el permiso expreso de sus padres y, sin embargo, podrá interrumpir un embarazo sin que ellos lo sepan.

En Francia, desde 2008, una mujer que aborte, por causa natural o médica, entre las 16 y 22 semanas de gestación, podrá inscribir al feto en el Registro Civil y hacerlo constar en el libro de familia como «niño nacido muerto». El reconocimiento de la personalidad jurídica del feto da otra dimensión legal al aborto: es un acto contra un «ser con entidad jurídica», por lo que la frontera que separa el aborto de un acto criminal se hace más débil.