Washington destina cerca de 400 millones de dólares en asistencia a la planificación familiar en 53 países, según los datos de la Agencia de Cooperación Internacional de Estados Unidos (USAID).
La concesión o no de fondos gubernamentales a los grupos pro aborto en el exterior, aprobada en la era Reagan, ha sido un tema espinoso en las últimas administraciones estadounidenses.
Fue abolida por Bill Clinton (1993-2001) y reactivada por George W. Bush. Obama firmó la orden de anulación un día después del aniversario de la sentencia del caso Roe contra Wade, que legalizó el aborto en Estados Unidos en 1973.
Los partidarios de Serrano Limón portaban una pancarta donde se leía "¡Barack Obama! El aborto es mayor crimen que la tortura".
El director del Comité Nacional Pro-Vida ironizó con que Obama "todavía no resuelve el problema de la guerra ni el problema económico" pero libera fondos "para acabar con la vida de los recién concebidos en los países en vía de desarrollo".