La medicación es útil en seis intervenciones gineco-obstétricas, además del aborto temprano

DE FÁRMACO PROSCRITO POR SU POTENCIAL ABORTIVO A MEDICAMENTO GINECOLÓGICO ESENCIAL. ES LA PROCELOSA HISTORIA DEL MISOPROSTOL QUE, TRAS AÑOS DE DIFICULTADES, HA LOGRADO ENTRAR OFICIALMENTE EN LAS CONSULTAS HOSPITALARIAS, DONDE YA SE USABA «BAJO MANGA». LA AUTORIZACIÓN MINISTERIAL NO EVITARÁ SU EMPLEO ILÍCITO
Las cifras no se han hecho oficiales hasta hace poco, pero son reveladoras. Buena parte del aumento registrado en el número de abortos legales practicados en España en los últimos 10 años se atribuye al incremento de la población inmigrante. En 2007 se interrumpieron en el país más de 112.000 gestaciones.
Los datos disponibles del último trimestre de ese año muestran que el 43% de las intervenciones fue en extranjeras. Se estima que la tasa de aborto en inmigrantes es entre cinco y siete veces superior a la de las españolas. Los especialistas citan como razón principal las lagunas en la cultura de planificación familiar en los países de origen, que dificulta el acceso a métodos anticonceptivos y a una adecuada educación sexual. Pero los colectivos inmigrantes son, asimismo, los que recurren, prácticamente en exclusiva, al aborto sin asistencia sanitaria.
Se desconoce la cifra exacta, pero los expertos calculan que no se declara entre un 10% y un 15% de los abortos, así que cada año podrían detenerse alrededor de 11.000 gestaciones fuera del circuito oficial. «Las que no tienen papeles o están sin trabajo no acuden a las clínicas, bien porque no pueden pagar la intervención o, en ocasiones, porque ni siquiera saben cómo acceder a ellas», reconoce el ginecólogo Josep Carbonell. Para muchas, el misoprostol es la opción más eficaz y barata a su alcance.