Sospechosa casualidad. En medio de la tormenta provocada por la Educación para la Ciudadanía, IU-ICV se descolgó ayer pidiendo el aborto libre hasta la semana 20 de gestación, cuando el feto ya pesa entre 300 y 450 gramos y alcanza los 25 centímetros. El bebé ya tiene unas delgadas cejas, pelo en la cabeza y sus miembros se encuentran muy bien desarrollados. Su forma y sus proporciones son completamente humanas. El feto oye, ve la luz, se mueve, traga, orina...
Para IU, son bebés perfectamente prescindibles según se desprende de las conclusiones sobre el trabajo realizado por la subcomisión parlamentaria encargada de estudiar la reforma de la ley del aborto.
El documento, presentado por Gaspar Llamazares, aboga «por una ley de plazos de corte progresista hasta en torno a las 20 semanas de gestación».
Fuentes del PP interpretaron esta iniciativa de Llamazares como «una oportuna cortina de humo para distraer la atención que se cierne en torno a la polémica suscitada por Educación para la Ciudadanía».
Asimismo interpretaban el anuncio de estas conclusiones como una «forma de allanarle el camino al PSOE para que cuando presente su ley de plazos -todo apunta a que será de entre 14 y 16 semanas- a la opinión pública no le parezca tan desorbitada».
La última de sus propuestas resulta bastante curiosa: «Trabajar para la dignificación» del aborto, así como de los profesionales que lo practican.