El presidente del Gobierno español propuso ante la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado 26 de septiembre una moratoria universal de la pena de muerte para 2015. Suscribimos esa petición, pues estamos a favor de la vida, de toda vida humana. También la acaba de suscribir el Presidente socialista de Uruguay, Tabaré Vázquez interponiendo su veto contra la propuesta de ley de despenalización del aborto. Un buen éxito del Sr. Zapatero. Esto si que es abolición total de la pena de muerte. Pero la propuesta del Sr. Zapatero no está completa. Si hay algún tipo de pena de muerte especialmente terrible y atroz es el aborto. Los condenados a la pena capital han tenido en muchos países, un juicio, un abogado defensor y un proceso jurídico en el que normalmente se cuidan con especial esmero todas las garantías necesarias. Incluso cuando la pena de muerte está vigente en algún país, también se cuidan de aplicar los métodos menos cruentos y dolorosos para el reo.
Sin embargo, el ser humano no nacido no tiene voz, no tiene defensa posible, no se puede esconder o escapar. Ninguna garantía procesal se le aplica y, una vez decidida su muerte, los sistemas que utilizan son extremadamente crueles y dolorosos como la introducción de un ácido que lo quema y deshace, la absorción y paso por una trituradora, etc por lo que su ejecución se convierte en el más atroz y horrible crimen que la humanidad pueda perpetrar.
Al Presidente Rodríguez Zapatero le urgimos a incluir en su propuesta de moratoria también a las ejecuciones por aborto. Parece esquizofrénico que mientras que el Presidente hace estas propuestas, doña María Teresa, su Vicepresidenta, esté ocupada, bastante ocupada, en ampliar los límites, si es que verdaderamente los hay, de la mayor causa de muerte en toda la historia de España, el aborto.